Hace un año estaba sentado tomando un café frente a una computadora, mientras preparaba mi clase en la sala de profesores de Comunicaciones en la USMP, cuando de pronto llegaron alrededor de 10 colegas cincuentones, de cabello cano, del movimiento Fe y Cultura. Me alegré porque, sin querer, estaba cerca de ellos e iba a saber de qué se trataba. El ambiente académico se preparaba para sacudir de fe a los presentes.
Hicieron un Padre Nuestro protocolar y empezó. Que si Heidegger opina así, que Habermas contradice aquello. Y más filósofos y pensadores… En otras palabras, dejaron sentado a Dios con el Padre Nuestro. No se escuchó más de Él en aquel lugar.
La cultura estuvo presente a borbotones, pero ¿Y la fe? ¿Qué opinas?








Bueno, no hay nada más Kafkiano que la religión en la San Martín.